98: Changes. Tupac
99: Under the bridge. Red hot chili peppers
100: All star. Smash mouth.
98: Changes. Tupac
99: Under the bridge. Red hot chili peppers
100: All star. Smash mouth.
En algún momento, tiempo atrás, nos equivocamos. Dejamos de regalar libros, patines y el clásico diario con candado, a los niños en las comuniones, para regalarles Mp3, consolas portátiles, cámaras fotográficas. Quizá se nos subió el capitalismo a la cabeza. Quizá el cambio de la peseta al euro nos hizo confundir el valor del dinero. A lo mejor fue que copiamos lo peor de otras sociedades que veíamos a través de la Tv, millonarios famosos consintiendo a sus hijos, y algo nos hizo clic en la cabeza. De pronto los parques de juego estaban acolchados, de pronto los juguetes tenían mil normativas que pasar para ser buenos para nuestros hijos, de pronto el limpia suelos agregaba mata bacterias para protegerlos, de pronto necesitaban gafas de sol en verano, factor 50 en la piel... Y así fuimos creando un mundo burbuja para los niños, y en esa burbuja los fuimos sobreprotejiendo.
No me crié así. No tuve grandes regalos, pero me construía mis propios cachivaches: una tubería redonda y una caja encima para poder deslizarme; una botella con la parte superior recortada y un globo para un tirachinas, una bolsa de plástico y unos cordeles atados a un viejo soldado para un paracaidista. En mi cumpleaños el mejor regalo era cuando mi abuela me hacia la tarta de galletas y chocolate, y mis amigos venían a traerme un cómic. Y los regalos grandes solo venían una vez al año, en Navidad, y sólo si habías sido bueno. Era habitual que uno de esos regalos fuera una hucha para que durante el año guardases lo que los mayores te iban dando.
Me crié en caminos de tierra, en parques con toboganes y columpios de hierro y el suelo lleno de chinos. Había que agudizar los sentidos para saber caer, para no hincarse los chinos en las rodillas, para no darse con la esquina del tobogán. Y si algo pasaba siempre podía uno restregarse el arañazo con saliva. Lo último era acudir a mamá, y sólo lo hacíamos cuando veíamos sangre. Y digo lo último porque sabíamos que cuando mamá intervenía el día de parque solía terminar.
Me crié no teniendo demasiado y teniendo que inventarme juegos con mis amigos... O jugando horas y horas a juegos baratos de canicas o chapas. Que los niños fueran pidiendo aquí y allá cosas estaba entonces mal visto. Y así lo entendíamos.
Me crié sabiendo que hacer una trastada conllevaría algún tortazo en el culo,o algún castigo, o lo que más me estremecía que era que mis padres no me hablarán durante un buen rato, haciéndome saber que los había decepcionado.
Así me crié yo, y no he salido tan mal. No necesite Mp3 pues teníamos radio y había que esperar un buen rato para que soñase la canción que querías o llamar a la radio y pedir que la pusieran. No necesite consolas porque los mejores ratos eran para estar con mis amigos, y caminar con ellos por entre las cañaveras ya era adentrarse en la jungla. No necesite cámaras fotográficas para sacar fotos de mis pies y de lo que comía, entonces las cámaras las manejaban los adultos y siempre era para plasmar algo realmente especial. No necesité móviles para estar en contacto con mis amigos, bastaba con ir a tocar la puerta de su casa. Y cuando entrabas a casa de un amigo siempre te ponías en plan formal mientras sus padres te preguntaban como te iba en el cole y otras mil cosas.
Así me crié yo. Supongo que por eso no pierdo la perspectiva de donde venimos. O al menos de donde vengo. De una España rural, de gente de vidas pequeñas pero saludables, de un mundo donde hacer era más importante que tener, y donde un niño era un niño y no una burbuja.
Llevo varios días leyendo artículos de despedida de las que dicen que es una de las mejores series de todos los tiempos. La gente anda revolucionada y no faltará quien vaya destripando (spoiler time) el final a los incautos que no lo vean in situ.
Ya vi algo parecido con Lost, también legiones de seguidores esperaron el ansiado y desacertado final a su serie favorita. Luego veías a gente por ahí con su camiseta de Dharma y foros donde la gente respondía a las incógnitas abiertas que dejaba la serie.
Ahora hombres de negocios como Warren Buffet se caracterizan como el protagonista de Breaking Bad y proclaman su amor por esta ficción.
Yo personalmente no he visto ni la una ni la otra. Quizá las islas misteriosas y las anfetaminas no sean lo mío. O simplemente me gusta ir contracorriente.
Al resto de la humanidad les pudo paciencia. Pronto habrá otra serie de culto con la que hacer una religión.
Aznar "amenaza" con volver a la política. Quizá él no ha usado esa expresión. Ėl hablaba de ejercicio de responsabilidad.
Quizá se crea como El Cid que puede llegar al campo de batalla muerto y ganar la guerra contra la crisis. Y para ello esgrime las viejas recetas de aquella burbuja que explotó y que ahora nos asfixia.
Ese efecto, el de creer de poseer aun el poder que un día se tuvo, se llama megalomanía en fino. Y estupidez y delirios de grandeza en mi pueblo.
Se suele utilizar la frase juntar churras con merinas cuando queremos hacer referencia a que alguien intenta juntar dos conceptos o ideas que no tiene nada que ver con la intención de confundir, o también cuando alguien intenta dar gato por liebre.
En estos últimos días se han hecho famosas las imágenes donde supuestamente el cura de Churra junta la churra con otro hombre en un descampado. Más allá de si las imágenes están o no trucadas, creo que en lo que hay que hacer hincapié es en la única ilegalidad de las fotos es haberlas distribuido: ya que es un atentado contra la intimidad. El sexo consentido entre dos personas adultas no es delito, da igual que cargo o profesión que esa persona ostente. Los problemas de conciencia o morales ya son de cada uno, y eso no es de dominio público.
Toda la polémica que ha despertado esta foto es querer juntar churras con merinas.
La erótica del poder suele referirse a como los hombres poderosos suelen rodearse de mujeres bellas las cuales se sienten atraídas por la capacidad de estos para conseguir aquello que quieren. Suele usarse para decir eufemísticamente la extraña relación que surge entre hombres cincuentones de dudosa belleza y señoritas veinteañeras de indudable belleza.
Aunque yo estoy ahora por pensar que el término puede bien relacionarse con las mujeres políticas bellas que las ha habido y las hay. Como las señoritas que hay aquí debajo.
El presidente del Gobierno de Baleares, José Ramón Bauzá (PP) acaba de fichar para su secretaría personal de Presidencia a una joven profesional del periodismo, políglota, que fue miss Baleares en 2009.
Los cerca de 90 integrantes de la Junta Directiva del PP vasco han ratificado este martes la propuesta para queArantza Quiroga presida el PP vasco en sustitución de Antonio Basagoiti
Olvido Hormigos Carpio, una de los seis concejales con los que cuenta el PSOE en la localidad, presentó este lunes su dimisión tras filtrarse en las redes sociales un vídeo erótico con ella como protagonista.
Más de uno les daría su voto. Como yo.